miércoles, 13 de abril de 2016

REFLEXIÓN

Creo que en mi aula hay "relativa libertad" en determinados momentos, sobre todo en el juego por rincones, donde deciden voluntariamente qué hacer entre todos los materiales disponibles para ellos.
Digo relativa, porque los tiempos y espacios están determinados por el horario escolar, y algunos de mis alumnos no desean acudir al colegio. 
Además, como maestra, les propongo retos de aprendizaje, que en ocasiones les vendrán de perlas y otras son fruto de mis miedos a que no aprendan y lleguen a primaria sin la base necesaria que exige nuestro colegio. 
En un espacio de diálogo y reflexión que hemos abierto hoy a raíz de un comentario de uno de los niños, esto es lo que han dicho 4 de ellos:
- No me gusta venir al cole. ¿Por qué?, pregunté. No sé, respondió. Siempre hay una razón, le dije yo. Ayer dijo que porque no le gustan las sumas. Hoy no sabía. 
- No me gusta venir al colegio porque mi madre me levanta pronto y quiero dormir más.
- Cuando mi madre no trabaje me va a enseñar en casa. Aquí no hay Lego. Esa es la única razón por la que no quiero venir. (¡Menos mal que es solucionable!)
- No me gusta venir al colegio porque no puedo hacer lo que quiero. Se refería a la distribución de los espacios-tiempos a los que aludía yo anteriormente.
Probablemente alguno más hubiera dicho algo, pero no pregunté uno por uno, hablaron espontáneamente. Ellos quieren jugar y aprender según sus intereses, entre los que no está la suma, por ejemplo. Sé que hay muchos momentos en los que están fluyendo y pasándolo de maravilla, porque lo siento y lo veo en sus caras y actitudes. 
Cada día mis alumnos sí que me ponen retos de aprendizaje, exponen sus razonamientos e inquietudes. Y yo me divido entre mi corazón y mi cabeza. E intento flexibilizar, darles un poco de esto y de aquello...preocupada porque no se sientan a gusto en la escuela,  con 5 años, y al mismo tiempo cumpliendo mi labor como maestra de este colegio. Intentaré que sea más lúdico, aunque la grafomotricidad, las minúsculas y las sumas les supone esfuerzo y no les gustan a veces, así como las fichas mecánicas. La educación infantil es una etapa predominantemente oral, es la oralidad por autonomasia, y le damos mucha importancia a lo escrito, en previsión del currículo que les espera en primaria. 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Aunque haya mucho que mejorar, una de las cosas buenas de tu reflexión es la confianza que tu alumnado tiene en ti. Decirle a su profe lo que sienten parece fácil para ellos y ellas. No se sienten juzgados y tienen libertad para expresarse, aún cuando no sepan ponerle palabras a esos sentimientos. Yo creo que ese es el camino para mejorar la educación. Lo demás: pasito a pasito.

villasevilinfantil dijo...

Poco a poco..., empezando por mi.